La versatilidad de la tristeza

“Ahí estaba el, tumbado sobre esa fría carretera sin pensamiento alguno mientras veía sombras moverse de una forma agitada. Como si algo malo hubiese sucedido. No sabía que pensar, ni que sentir. Es mas, no sabía nada de nada.

Esas sombras no emitían sonido alguno aunque el sentía que le llamaban. Como si necesitasen que el despertase a decir que las escucha. Pero no puede. Y aunque pudiese, ¿que diría? No recuerda nada ni sabe que decir. Apenas si logra mantener un fugaz pensamiento entre su desconcertada mente.

Poco a poco empieza a recaer sobre el la idea de que quizás es este su lecho de muerte. Es quizás este el lugar donde la muerte vendrá a recoger su alma y guiarla “al más allá”. Pero, si eso es cierto, ¿cómo es que puede meditar tanto tiempo y sentir que aun está vivo? En su situación no debería permanecer consciente ni tres segundos. Aunque tampoco conoce su situación, no siente ni un solo músculo de su entumecido cuerpo.

Es un poco patético empieza a pensar. Sin saber como, logra recordar que a lo largo de su vida siempre imaginó su lecho de muerte como algo estelar y memorable, a ser posible salvando a la mujer que ama de las garras de la muerte. Pero en lugar de eso aquí esta el, sin haber hecho nada memorable ni haber podido salvar a su amada, contando con que tenga amada claro.

Nuestro personaje podríamos imaginarlo como un pobre desgraciado sin suerte el cual la vida ha decidido acabar con el para ahorrarle sufrimient…”

-Oye, ¿no crees que te estás pasando? Que vale que eres el narrador y debes darle dramatismo pero te recuerdo que puedo oírte.

“Al parecer nuestro pobre diablo es un hombre sensible que se molesta por unos cuantos apelativos”

-Por lo menos el público podrá imaginarme, no como a ti que eres tan solo un ente que narra mi vida. Eso si que es triste.

“Cuando desee puedo cortar mi narración y dejarte sin historia”

-Entonces perderías el poco protagonismo que se te otorga

“Eres un personaje ciertamente odioso”

-Y tu un narrador pésimo además de arrogante

A ver, los dos, se acabó esta discusión sin sentido alguno. Os creé con un propósito así que a cumplirlo

“¿El escritor? ¿Qué hace aquí el creador de todo? ¿Regocijarse de que nos ha creado?

-Seguro que si, habrá venido a amenazarnos con eliminarnos o convertirnos en seres inferiores

O volvéis al trabajo u os convierto en gusanos los cuales no tendrán ni una sola silaba en toda la historia

-Siendo así casi que mejor vuelvo a mi lecho de muerte…

“Pues eso… como iba contando… ahí yace nuestro protagonista, una persona muy amable  la cual la vida tuvo que arrebatarle todas sus esperanzas y sueños. Aunque, ¿cómo llego a este inevitable destino? ¿qué sucesos le llevaron a este final? Deberemos remontarnos unos cuantos años atrás. Exactamente al verano del año 2010, época en la que la vida demostró la versatilidad que tiene la tristeza para arruinar cada buena oportunidad.”

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