El renacer de los vivos

La última voluntad de dios. El castigo divino a los pecadores. Una segunda oportunidad… Ha recibido tantos nombres que se ha perdido ya el que se le otorgó originalmente  Lo único que se sabe a ciencia cierta es que aquellos a los que llorábamos por haber muerto se levantaban para asesinarnos o devorarnos, poco importa dado que en ambos casos se nos acaba el juego.

Todo empezó tan rápido que la humanidad no tuvo tiempo de prepararse. No tuvo tiempo de asimilar la catástrofe que se avecinaba y mucho menos tuvo tiempo de asimilar la idea de acabar en un mundo en el cual o eres fuerte o acabas siendo carne de muerto.

Aún recuerdo perfectamente cómo empezó esta tortura y apocalipsis, y con qué intención se creó aquello que nos destruye. El gobierno llevaba tiempo preparando una extraña cepa la cual lograba revivir la actividad muscular a pesar de darse ya por muerta. Los científicos se sentían muy orgullosos de sus descubrimientos ya que si todo lograba ocurrir como ellos esperaban podrían encontrar una manera de devolver la movilidad a la gente que sufre de parálisis. Como todo experimento requería de pruebas prácticas para probar la potencia de la cepa y así seguir investigando en sus posibles consecuencias negativas. En un principio se distribuiría al mundo intencionadamente una vez se tuviera el virus completamente estudiado y perfeccionado. El virus se presentaba de una manera en la cual los síntomas fueran similares a los de un resfriado común y que solo aquellos con parálisis fueran los que verdaderamente sufrieran algún efecto de este virus. Es por eso que aquellos ajenos al proyecto no se alertaron cuando el brote empezó a extenderse.

Los científicos esperaban que una vez se extendiese y curase millones de personas, se realizaría un suero con ese virus en menor cantidad y así poder presentar oficialmente la cura a la parálisis. Pero todo fue completamente diferente a lo que esperaba el gobierno… Sin desearlo, uno de los científicos contrajo el virus aún incompleto y salió del laboratorio logrando así contagiarlo a más gente.

Este virus incompleto no tenía aún en su código la orden de morir una vez el corazón dejaba de bombear sangre, sino que aun estando la persona muerta él seguía actuando y regenerando las células musculares muertas. Y no solo eso, este virus incompleto en lugar de mostrar unos síntomas suavizados como se pretendía con el completo, presentaba unos síntomas los cuales llevaban a la muerte en unos pocos días. La primera persona que vi contagiada por un mordisco sufrió un derrame cerebral a los cinco días y resucitó a las tres horas como si nada hubiera pasado. Pero a pesar de devolver la actividad muscular, la cerebral quedaba muerta, dejando así al zombie como un animal que solo actúa por instinto. Oh, y olvidaba decir que se contagia de la misma manera que el VIH, aunque este añade el que si el zombie te muerde también te contagia, es por eso que se pudo extender de una manera tan drástica.

Debo continuar, creo que escucho sus gruñidos a lo lejos. Pronto seguiré relatando mi historia, con suerte alguien la encuentre y pueda servirle para sobrevivir en este infierno…

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