A solas con un blog

solo

Ahora que echo la vista atrás y miro mis viejos amores, me doy cuenta de lo estúpido que fui y de la cantidad de errores que cometí. Llevo casi 5 años persiguiendo ese sentimiento. Como si nada en el mundo pudiese igualarlo. Lo he amado tanto que he perdido el norte. Tantas y tantas oportunidades, tantas y tantas historias que podría haber vivido. Sonrisas que podría haber compartido, besos que me he perdido. Persiguiendo ese sentimiento he olvidado el motivo por el que lo hago. La razón por la que necesito volver a sentirlo. Supongo que quiero volver a sentirme tan vivo, a ver los colores que veía y sentir la esperanza que sentía. Intentando tanto y tanto el volver a enamorarme, he perdido demasiadas ocasiones. Me he convertido en alguien que ya no puede amar, que ya no cree en eso. Simplemente no me veo capaz. Con el tiempo he dejado que mi corazón se pudra y mis emociones se destruyan.
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Amor

El amor no es una cosa que se obtenga de una manera fácil o simple. Ya sea el de tus amigos o el de una persona en especial. Pero el hecho de que sea tan difícil es lo que lo hace tan emocionante a la hora de buscarlo y pelear por obtenerlo. En muchas de las situaciones de nuestra vida nos hallaremos en un punto en el cual sentimos atracción hacia esa persona pero desgraciadamente ella no nos ve de la misma manera. Es quizás una de las situaciones más frustrantes pero también la más enriquecedora en cuanto a experiencia. Ya salga bien o mal, saldrás de esa experiencia con conocimientos nuevos para tu siguiente “batalla”. Y es que se lo difícil que es encontrar a alguien que te quiera, se lo doloroso que es perseguir a alguien que ni siquiera siente el más mínimo interés por ti y sobre todo, se lo frustrante y dececpcionante que es ver como aun con todos los esfuerzos y a sabiendas de que eres la persona que más feliz lograría hacerle no logras estar a su lado y consigues un frío y distante “No siento lo mismo…” o “No estoy segura de verte de la misma manera”. Pero no me rindo, porque si lo hiciese demostraría que todo esto es una farsa. Que nada por lo que he peleado ha valido la pena. Y sobretodo, decepcionaría a aquellas personas a las que intento instaurar la creencia de que debes levantarte y seguir peleando sin importar las grandes probabilidades de fracaso que hay en cada intento. Quizás encuentres estúpido este texto, pero espero de corazón que te identifiques de cierta manera con mis sentimientos y palabras, y logres reunir el valor suficiente para levantarte y seguir peleando. Después de todo, nadie nace para estar solo.